domingo, diciembre 31, 2017

2017: Un año doloroso














Si bien repuntó en el último mes del año, unos días de Agosto este era considerado el peor año desde que pondero los años. Que, si, reflexiono, eso de ponderar los años, es un arma de doble filo, expresado de la conformidad, de la euforia y del tremendismo que unos numeritos me pueden auto sugestionar.

En definitiva, el 2017 comenzó en Tozur, una ciudad al sur de Tunez, en los palmeres de esa región, con espectáculos y bailes típicos de los tunecinos.  Luego vendrían las salinas y otros paisajes de este país de Africa

Luego comencé mis clases de Francés en la misma Paris, en un lugar donde eran muchas personas de diferentes países y culturas. Muy buena experiencia, a pesar de mis dificultades por aprender idiomas. Mi estadía en Paris tuvo una duración de 3 meses, con viajes a Munich, a un pueblo cerca de Chantilly, a Bruxelas, a Amsterdam, Brujas, gimnasio, pileta, y paseos en bici. Algunas peleas en la convivencia y algunas reconciliaciones, en un estadio algo difícil, pero mucho menos de lo que vendrá.

Al llegar a Buenos Aires, comienzo a trabajar a los dos días, como toda película de terror, al principio hay buena onda, alegría, entusiasmo y ganas de afrontar las nuevas tareas y responsabilidades.

Ajeno al trabajo, en el gimnasio tuve un latigazo cervical que me hizo tener hormigueos en el brazo, ese fue mi primer susto del año. Donde acudí al traumatólogo y mi dolor de cervicales era insoportable. El traumatólogo me dio turno para kinesiología, donde ahí ya tenia que faltar por eso.  Se hacía muy difícil tomar dos colectivos todos los días, la combi, la jornada laboral y la vuelta casa en un periodo de mas de 12 horas y realmente me costaba organizarme con los médicos para combatir eso.

A fines de junio, tuve las manos y pies cortantes, no podía ni usar el celular, la dermatóloga, luego de una presión laboral importante con la factura electrónica con el proveedor, en la cual no daba pie con bola con todos los circuitos, me tuve que quedar unas horas más.

Además de eso, no pudo tener conexión con el grupo de la parte logística, el equipo de Brasil no me incluía en reuniones ni se apoyó en mí para ninguna ayuda y consulta, donde el sentimiento fue de desorientación.  Puedo llegar a entenderlo, pero el que no supo incorporarse también fui yo y estaba a la deriva. Me encargué de factura electrónica, no me salió bien y tuve una psoriasis galopante en la que terminé yendo a una institución por el brote en todas las piernas y parte del cuerpo. Algo que nunca viví, asi como las parestesias en el brazo y pierna derecha.

En julio, por mandato de mi pareja, fui a un psicólogo, donde descargaba hablando, aunque no estaba muy de acuerdo con él que sea de libro. A mediados de Julio vino mi pareja a Buenos Aires, en un periodo laboral y de salud que sentí mucha angustia, y que tampoco las cosas salieron bien, por diferentes situaciones en las que puedo estar implicado, pero por ignorancia o indirectamente. Sinceramente, me cuestionaba si me nivel de lucidez para el trabajo había mermado demasiado.

Este periodo fue durísimo para enfrentar, a pesar de algunos días buenos que me lo daba salidas en bici, nadar, algunas acciones en la bolsa y etc.
Septiembre se va mi pareja a su lugar, y acá comienza un mes crítico con los brasileros y su líder de proyecto y su empleado, donde en realidad, se hacía el “buenito” y me dio por la espalda, bypasseandome, mi jefe no advirtió esto y estaba muy ocupada y ya me dejó de lado. Yo, iba especulando con que el final llegaba, que era lógico luego de 7 meses.

Investigué sobre algo, que el líder de proyecto me rechazó sin fundamentos claros, además de destrato y soberbia.  Ese dia tuve mi primer ataque de pánico en el baño de Roche. Luego me la agarré con el que me fue por la espalda, la semana siguiente en que querían sacarme de lado, sin consultarme con un proveedor, y es como salte a insultarlo de arriba abajo. Fui a la pileta y mi pensamiento era agresivo con el chino brasilero que me cagó, lo llame por teléfono, y me grabó. Al otro dia y los siguientes hasta hoy no volví a trabajar más en el laboratorio, y no volveré. Mi  jefa hizo lo posible para que mantuviera el puesto y se preocupó, y fue la que siempre, al igual que otro compañero, saltearon el rol de “proveedor”, haciéndolo más personal.

Los comienzos de octubre estaba latente que no me agarren ataques de pánico, esa descarga de adrenalina que no podía controlar hasta por media hora, fui a guardias, y fui a todos los médicos que pude que tuvieran que ver con: neurología, cardiologia, oftalmólogia, medico clínico, psiquiatria.  

Mientras tanto tuve diversos problemas dentarios que me dieron infecciones donde siempre se complicaban por algo. Habré ido 15 veces al dentista y no lo pase demasiado bien.

Hoy si enumero los síntomas que me vienen son dolor de cabeza tipo migraña, donde el clonazepam lo mitiga un poco, visión cansada, dolor detrás del ojo, mandibular, falta de lucidez, dolor de rodilla.

Por otro lado, ante tanta tensión absorbida este año voy desarrollando herramientas de estiramientos, de respiración y otras alternativas que me calmen. Si bien, sigo luchando ante el dolor, hay manifestaciones que hacen que angustias y depresiones se expandan.  No es fácil vivir asi, no quiero morirme antes, prefiero pudrirme.


Pero en fin, en diciembre fui de vacaciones a Mar del Plata con mi hermano, lo pasamos muy bien, asistí a muchos recitales, preparé el 2018 animica y físicamente, donde la calma tendrá preponderancia más que el desafío a cualquier cosa, justamente la calma será mi desafío, a vencer a la ansiedad y al esfuerzo desmedido.  Siempre busqué la calma por diferentes vías, ahora tendré que transformar caminos.

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